Cada vez que voy de vacaciones me enfermo

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Las vacaciones me enferman. Sí, así como se lee. Los últimos años he tenido la fortuna de viajar muy seguido, desafortunadamente todo el tiempo lo hago enferma. Y no, no es que elija la temporada del año más fría; pero siempre me pasa algo, por lo que tuve que investigar si era la única a la que la gripa le arruinaba el viaje.

Afortunadamente no lo soy. Lo que muchos al igual que yo sufrimos se llama Enfermedad del ocio o Leisure sickness. Resulta que nuestro cuerpo está tan acostumbrado al estrés laboral diario, que cuando llega el momento de relajarse no sabe qué hacer y se enferma.

La enfermedad del ocio

Hace algunos años, Ad Vingerhoet, un psicólogo holandés fastidiado de siempre enfermar en Navidad decidió investigar si solo a él le sucedía. Al no encontrar bibliografía sobre el tema (aun no está comprobado al 100% por médicos, pero las pruebas son más que suficientes), decidió analizar a 1,128 hombres y 765 mujeres en Holanda entre 16 y 87 años. Lo que encontró fue que alrededor del 3% sufría lo que nombró “enfermedad del ocio, fin de semana o vacaciones”. Los síntomas más frecuentes eran dolores de cabeza, migraña, fatiga, dolores musculares, náuseas, gripe y resfriados. A todos les daba antes y durante sus esperadas vacaciones.

Las razones

Aunque todavía se siguen analizando las causas científicas que provoquen la enfermedad del ocio, las más probables son:

– Falta de estrés. Mientras trabajas, tu cuerpo está en modo de defensa. Te protege de estímulos que puedan afectar tu concentración, por lo que tus glóbulos blancos están perfectamente en su papel. El estrés eleva los niveles de cortisol y de adrenalina provocando que literal no te de ni tiempo de enfermarte. En el momento en que sales del trabajo, y gritas “¡vacaciones!” tu cuerpo se relaja y tus defensas también. Ya no tienes a nadie a quien complacer, por lo que tu cuerpo entonces se libera y ahora sí hay tiempo de sentirse mal.

– El avión. En este caso los bichos tienen un papel protagónico. Estar encerrado durante algunas horas con muchas personas, sus virus, humedad y resequedad al mismo tiempo, provocan que el sistema respiratorio – y hasta el digestivo – sufra. Muchas personas también la pasan mal con la temperatura del avión, y al llegar a otro clima, su sistema inmunológico colapsa.

– El aburrimiento. Cuando una persona reduce el número de actividades y tiene mucho tiempo libre, está más alerta de lo que su cuerpo siente. Toser muy seguido, por ejemplo, aumenta cuando se está aburrido porque se es consciente de la irritación de la garganta y no hay nada que distraiga para que pare.

Cuánto más aburridos estamos, peores son nuestros síntomas.
– James Pennebaker, médico

Solución

Nunca tener vacaciones NO es una opción, pero tampoco pasarla enfermo cada vez que necesitas un descanso. Para evitarlo, lo mejor es escuchar a tu cuerpo de vez en cuando y:

1. Bajarle a “lo workaholic”. Aumentar las horas de trabajo días antes de salir de vacaciones para “terminar pendientes” solo asegurará que al final tengas un bajón de adrenalina que augure una gripa tormentosa. Dividir pendientes y no dejar todo a la última hora ayudará a que tu cuerpo mantenga el nivel de cortisol “normal” evitando que tus defensas se desequilibren.

2. Tomar vitaminas, probióticos y alimentarse bien. Antes de salir de vacaciones asegúrate de tomar vitamina C, jugo verde, y una buena dosis de proteína y lactobacilos para ayudar al sistema inmune a mantenerse estable.

3. Hacer ejercicio. Vivir con estrés diario no debería ser normal. El nivel de adrenalina que una persona estresada tiene afecta a su cuerpo cuando debe descansar, ocasionando efectos graves a futuro. Practicar actividad física como correr, hacer yoga o meditación ayuda a relajar al organismo y a equilibrar el sistema inmunológico.

Pedir vacaciones a tu jefe ya es lo suficientemente estresante como para que te las den y las pases enfermo. ¡Mejor disfrútalas!