Tips para mejorar la digestión de los oficinistas

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Sabemos que te encantan las tortas de doña pelos; que los tacos de los viernes son una tentación inevitable; que la pizza es la oficina es de ley; y que las gorditas y quesadillas son más ricas cuando tienen grasa. Pero también sabemos que te gustaría evitar esa inflamación del estómago y el dolor en los intestinos después de la hora de la comida, en especial para aguantar la junta de las 5; por eso, hoy te vamos a decir cómo mejorar tu digestión.

Pero, primero, ¿qué es la digestión?

Puede parecer un término común y obvio, pero no. ¿Te acuerdas de tus clases de la primaria donde te explicaban el aparato digestivo? No todo era el estómago, ¿cierto?

Resulta que la digestión, el proceso donde el cuerpo convierte a la comida en partículas para que el cuerpo pueda absorberla, comienza desde que los alimentos entran a tu boca. Podemos dividir la digestión en tres etapas.

Etapa oral

Cuando empiezas a masticar tu comida, la saliva, a través de una enzima llamada amilasa, ayuda a formar una masa —el bolo alimenticio—.

Etapa gástrica

El bolo alimenticio baja por la faringe y el esófago para llegar al estómago. Una vez ahí, la enzima Pepsin, con la ayuda de los jugos gástricos, hace que las proteínas de tus alimentos se rompan en partículas.

En esta etapa los jugos gástricos eliminan bacterias o virus; dejan sólo los nutrientes que tu cuerpo necesita.

Etapa intestinal

Cuando termina todo el trabajo del estómago, la comida pasa a través de las paredes del intestino delgado. Los nutrientes y el agua de los alimentos son removidos para mezclarse en la sangre; de esta manera, llegarán a las partes del cuerpo que los necesitan. Cumplen así su trabajo de construcción o reparación; es decir, te hacen fuerte y sano.

Aquello no absorbido va al intestino grueso. Si aún hay nutrientes y agua, se absorben ahí; pero el resto sigue su camino hacia el recto hasta que tu cuerpo lo desecha.

El alimento que llega al intestino grueso puede estar ahí por un día para descomposición adicional.

También debes saber, que la comida no te hará digestión con tu caminata de 5 minutos antes de volver a la oficina, porque el trayecto de la comida del estómago al intestino delgado puede ser de hasta 6 u 8 horas antes de llegar al intestino grueso. Esto depende de factores como: cantidad y tipo de alimento; género; problemas digestivos, como el síndrome de intestino irritable, enfermedad de Crohn y diverticulitis.

¿Entonces cómo mejoro mi digestión?

 1. Come de forma balanceada

Sí, parece cliché, pero diversificar tus alimentos ayudará a una mejor digestión. No comas siempre comida rápida, porque tiene aditivos y mucha grasa que irritan a tu estómago.

Toma en cuenta que los alimentos ricos en proteína como la carne y el pescado tardan más en digerirse. Así que acompáñalos con frutas, verduras y legumbres, que son ricos en fibra. O sea, pide esa milanesa gigante de la fonda de la esquina, pero con algo de ensalada. Incluir fibra en tu dieta te ayudará, de forma adicional, a evitar el estreñimiento, a alimentar a las bacterias buenas de tu organismo y a perder peso.

2. Mastica

Puede parecer algo natural, ¿pero te has dado cuenta de que a veces tragamos trozos muy grandes? Esto puede ser porque estamos en un ritmo que va tan aprisa que no nos damos ni tiempo de saborear la comida. Masticar adecuadamente te ayudará a disfrutar de los sabores y texturas de tus alimentos, así como a generar un adecuado bolo alimenticio.

3. Toma agua

En especial si comerás carne. Te mantendrás hidratado y el proceso de digestión será más liviano.

4. Toma probióticos

Estos microorganismos ayudan a eliminar bacterias perjudiciales en tu organismo, lo que permite que las bacterias buenas actúen sobre los alimentos para extracción de nutrientes y descomposición de la comida.

5. Lávate los dientes

No se trata sólo de pasarte el cepillo con pasta dental para quitarte el mal aliento. Una higiene bucal adecuada evitará problemas dentales que interfieran en el proceso digestivo. Recuerda que todo empieza en la boca.

6. Maneja el estrés

Aunque no lo creas, esa inflamación de tu estómago y el estreñimiento de días pueden ser consecuencia del estrés, y si a eso le agregas que toda la semana has comida lo primero que se te cruza en el camino, pues tu estómago, tus intestinos y hasta tu aliento seguro estarán sufriendo. Toma clases de yoga (algunas posturas son buenas para mejorar el tracto digestivo); haz meditación o simplemente ejercicios de respiración.

7. Haz ejercicio

Dar una caminata después de comer te ayuda a sentirte menos pesado, pero no precisamente a mejorar todo el proceso digestivo. Busca una actividad física en la que puedas ser regular; el ejercicio te hará sentirte mejor.

8. Mantén una buena postura

Una espalda encorvada, piernas cruzadas y una cadera mal apoyada tienen el mismo efecto en el estómago que un pantalón o un cinturón apretado después de comer. Una postura erguida dejará que tu aparato digestivo trabaje sin problemas.

9. Visita a tu médico

Si sufres de esofagitis, gastritis, colon irritable o algún otro problema digestivo o si no sabes si lo tienes, visita a tu doctor. Un diagnóstico, tratamiento y dieta indicados por un especialista, te ayudarán a tener una buena digestión.

Por último, recuerda que todos somos distintos y tu dieta dependerá de las actividades que realices. Un nutriólogo te puede ayudar a definir la cantidad que necesitas de cada alimento para mantener tu cuerpo y tu sistema digestivo sanos. No se trata de dejar de comer, sino de saber cómo comer.