“Siempre vuelven” es de esas películas que queremos volver a ver

Con anterioridad les he platicado mi opinión puntual sobre el cine mexicano y los géneros implicados en cada uno de sus taquilleros estrenos. Coincidan o no, es una realidad que si bien en México hay talento, en ocasiones la ejecución y el trabajo en conjunto de diferentes áreas empobrecen las historias o dan mayor protagonismo a otros elementos.

La cinta Siempre vuelven es el balance en el cine mexicano y siendo lo último que he visto me parece rescatable y valiente por distintas razones. Una de ellas y la principal para mí gusto es: la historia.  Niños protagonistas que gracias a su actuación hacen totalmente creíble la vida en la calle y que en pantalla permiten entender el día a día tan lleno de polaridades, por un lado los miedos y las crueles venganzas, y por el otro la consolidación de una amistad leal y de confianza. El valor agregado que tanto gusto me dio que se involucrara en una cinta de terror fue sin duda el contexto social de la historia. Estrella, protagonista de esta cinta es una niña que crece en un pueblo donde la impunidad y la violencia son el pan de todos los días. Un día mientras estudia, su clase es abruptamente interrumpida por una balacera producto de un ajuste de cuentas del narcotráfico y seguramente los huascas (grupo de violentos secuestradores y asesinos que tienen hundidos en el pánico al resto de la población). La madre de Estrella es víctima de los Huascas así que con 3 deseos concedidos por su maestra pide que su madre vuelva. Pero… como dice el dicho ten cuidado con lo que deseas, no se te vaya a hacer realidad. Y es así como su madre vuelve a ella pero en una forma física nada agradable.

Crédito: Productora

Durante el flujo de la historia Estrella y sus amigos de la calle que al igual que ella son huérfanos, se enfrentan a diferentes situaciones para poder vivir en paz y encontrar la felicidad. Los deseos que tiene Estrella son pedidos con mucho cuidado ya que ella no quiere sufrir las visiones que ha tenido desde que solicita a su madre de vuelta. Ahí hay un segundo significado de valor en esta cinta y es saber reconocer las oportunidades. No les voy a mentir que uno de los tres deseos que pide me parece incluso absurdo, yo no lo hubiera usado para eso pero ahí está el mensaje. No todo lo que brilla es oro ni todos los deseos son el puente para conseguir objetos materiales o mejor aún, los deseos no existen para materializar banalidades.

Estrella no conoce a sus nuevos amigos y tampoco la reciben de buena gana, sin embargo ella los quiere puramente y lo demuestra con cada una de sus acciones. A pesar de tratarse de una cinta de terror, no hay maleza en la esencia de los personajes. La maleza está reflejada en el contexto social en el que los niños viven y que lamentablemente no es una ficción sino una realidad que se vive en país. Bien dicen que hay que temerle más a los vivos que a los muertos y así es como transcurre la cotidianidad de estos personajes.

Crédito: Tu Cine VIP

La siguiente razón por la que este film vale la pena es por la ejecución e implementación de recursos en su producción. Son bastante arriba de la media que se viene manejando en el cine mexicano y lo mejor es que están bien logrados. No se ven fakes y los espíritus no se obsesionan con lucir realmente terroríficos, me atrevo a decir que incluso genuinamente se apuesta por un terror psicológico que da pie a la imaginación y que permite al auditorio sacar sus propias conclusiones.

Antes de entrar a la sala supe que Stephen King afirmó en un tweet lo siguiente: Tigers are not afraid, dirigida por Issa López es una película terrífica, a la vez dura y conmovedora. En dos minutos, ya estaba bajo un hechizo. Y –GET OUT HATERS- aunque creo que Stephen King está sobrevalorado, su opinión merece la pena pues es conocedor tanto del género como de la creación de historias enganchadoras.

Gracias a Issa por darnos un motivo para consumir cine nacional, por arriesgarse a contar una realidad del país y por creer en el terror como un género de exposición. Seguramente el jurado del Fantastic Fest donde la directora fue reconocida por su trabajo y el comité del ScreamFest donde ganó 5 premios, entre ellos mejor película de terror, quedaron como yo, con un buen sabor de boca al terminar la función.

Crédito: Cultura Colectiva

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