¿Pastel de queso o cheesecake? Da igual, aquí tienes que probarlo

¿Pastel de queso o cheesecake? Da igual, aquí tienes que probarlo

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Recuerdo que tenía unos 13 años cuando cené por primera vez en una sucursal de The Cheesecake Factory, estaba en Houston a las afueras del centro comercial «La Galería». No voy a mentir, por el nombre del restaurante pensé que sólo había pasteles hechos y rellenos de queso y como los sabores dulces no son precisamente mis favoritos, casi no comí nada. Ese día, veía a mis primos luchar a cucharazos por un poco del postre hecho con galletas Oreo. Bebí una malteada  y ¡me encantó!, pero durante años esa fue mi percepción: en The Cheesecake Factory solo venden postres y son deliciosos, pero dulces y cremosos.

El año pasado supe que la franquicia llegaría al país y con esa noticia fue obvio pensar que aterrizarían sus deliciosos platillos. Pero… al poco tiempo leí una nota donde gente del staff confirmaba que algunos postres famosos no se integrarían al menú mexicano, ¿por qué?, no lo sé.

En fin, fue hasta hace un par de semanas que se presentó la oportunidad de ir. «Ahí hay comida, es mucho más que un menú de postres»- me decían. La sucursal elegida fue la que está ubicada en Centro Comercial Santa Fe así que con ganas de devorar llegamos y pedimos una mesa para cuatro. Todo el equipo te atiende con agilidad y amabilidad, es el contraste al color de sus uniformes, negros y sobrios. Nos dieron uno de esos aparatos vibradores y no desaprovecharon nuestras caras de felicidad para decirnos que teníamos que esperar 30 minutos por una mesa en cualquier área, o sea, lo que se desocupara primero. Mmm está bien, aunque la sorpresa fue que apenas pasaron 10 y teníamos un gabinete al interior lo que me permitió sentir que estaba en una casa lujosa, llena de lámparas y acabados de madera. Me sentía en la opción B de escenario para las escenas en restaurantes de la película Titanic. 

Bienvenidos, dijo la mesera y procedió a dejar ambos menús sobre la mesa, el de alimentos y el de bebidas. -Pide la del día, es con sabor a pepino y otra cosa-, me recomendaba mi acompañante, mientras esperábamos a nuestros amigos. Pepino y hierbabuena, de eso es el agua. Como un mojito sin alcohol, pensé. Está bien.

Como no quería ordenar hasta que llegaran mis amigos, leí el menú, como si fuera una revista. Al abrirlo encontré la historia del lugar. Resulta que una cocinera llamada Evelyn Overton y su esposo Oscar querían tener un negocio familiar (obviamente exitoso). Ella era apasionada de la repostería, los pasteles eran su fuerte y la receta secreta del cheesecake su irresistible encanto. Fue así como en los 50´s, el sótano de su casa se convirtió en el área de producción de lo que llamaron Original Cheesecake y que fue repartido por muchos años a diferentes restaurantes locales de la ciudad de Detroit.

Crédito: diarioveloz.com

Con el éxito alcanzado, los hijos de la pareja cambiaron y registraron el nombre del negocio como The Cheesecake Factory ® y con sus ahorros lograron abrir una pequeña sucursal en los Ángeles, exactamente en Beverlly Hills, lo que convierte a este en el primero abierto al público, desde 1978.

¿Qué ofrecen?

Calidad en los productos que utilizan para preparar sus platillos, opciones bajas en grasa, altas en nutrientes y grandes, grandes porciones de comida.

Llegaron mis amigos y nos decidimos a ordenar. De entrada un Guacamole made-to-order, hecho con aguacates, cebolla, jitomate, cilantro y chile fresco elaborado a la orden. Se sirve con totopos, pico de gallo y crema ácida. Para el siguiente tiempo me incline por los Baja Chicken Tacos, rellenos de pollo sazonado con queso, más aguacate, cilantro y crema, acompañados de frijoles negros y arroz al cilantro, este último estaba salado y le faltó tiempo de cocción, algunos estaban duros. Mis amigos pidieron hamburguesas y vaaaaaaya que me sorprendí del tamaño, la Smokehouse B.B.Q. Burguer tiene tocino ahumado y queso cheddar gratinado, se sirve con aros de cebolla fritos y salsa barbeque ranch, (arriba los carbs y el colesterol), te recomiendo que la pidas si no tienes prisa o sino mueres de hambre porque les toma muchos minutos prepararla.  

Crédito del autor

Por último ¡el postre!, tenía miedo, les confieso que no soy fan del queso (haters gonna hate), sí, existimos seres que no lo amamos. Si bien no me negué tenía nervios sobre el sabor y la consistencia. Tú elige, me decían. -Señorita ¿cuál nos recomienda?, pregunte a la mesera en tono ¡auxilio!,  sin duda el Key Lime que tiene cheesecake de mango y limón cubierto con mousse de mango sobre corteza de coco y vainilla.

Está bien, uno de esos al centro y no tardó en llegar.

Crédito del autor

Sorprendida, esa fue mi emoción y el sentimiento que percibí, me encantó. No estaba espeso, no era ácido, no excedía mi dosis dulce del día, no sabía a queso. Todo era mito, el cheesecake bien hecho es uno donde el queso no es protagonista sino complemento de sabores y aquí lo encuentran. Por cierto, debo confesarles que este está en la mira de ser mi próxima víctima.

Crédito del autor

Sé que es totalmente opuesto a mi idea de –no sweet, please- pero ¿qué mujer no lleva la contraria?