Muere Willow, el último vínculo de la Reina Isabel II con su familia y su infancia

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Bien dicen que un perro, o en general un mascota, puede ser una mascota y la compañía más fiel, al mismo tiempo. Así se puede describir la relación que la Reina Isabel ha tenido con sus mascotas desde hace más de 8 décadas.

Crédito: Lisa Sheridan / Getty

Desde que la reina era pequeña, su familia se percató fácilmente de la afinidad y gusto que ella tenía por los animales, fue su padre Jorge VI quien llegó por primera vez a la casa real con un perro pequeño raza Corgi (nativo de Gran Bretaña), y que de inmediato se convertiría en la mascota familiar. Hago hincapié en la relación de Isabel con los perros, porque este en particular tenía mal genio y solía ser huraño, hay quienes aseguran que durante la visita de algún político llegó a morderlos, siendo la princesa Margarita e Isabel las únicas que lograron llevarse bien con la mascota.

En su cumpleaños número dieciocho, Isabel II recibió su primera perra Corgi a quien nombró Susan. Fue tanto el cariño que sintió por ella que incluso se la llevó a su luna de miel con el duque de Edimburgo. De la camada de esta perrita surgió la que posteriormente se convertiría en la familia canina que por más de 7 décadas ha acompañado a la monarca.

Crédito: Bettmann / Getty

El último descendiente de Susan es Willow (quien de hecho pertenecía a la decimocuarta generación de esta familia), y digo último porque lamentablemente acaba de fallecer a causa de un cáncer que lo tenía en pésimas condiciones. Durante un paseo con la reina hace apenas un par de días, ella notó que su animal lucía desganado y fatigado por lo que solicitó que fuera sedado para evitar que siguiera sufriendo.

Reportes dentro de la Casa Real apuntan a que esta situación sin duda ha sido un golpe duro para la familia, principalmente para la reina, pues su compañía durante tantos años ha desaparecido, y lo peor… en vísperas de su cumpleaños número 92.

Para que ubiquen mejor a esta pequeña mascota, basta con mirar el retrato oficial de la reina en su aniversario 90 o su pequeña participación en la cinta de James Bond, durante la escena de apertura de los Juegos Olímpicos, junto a ella se puede ver a Willow en acción.

Crédito: Annie Leibovitz / GTRES

Según una fuente dentro del Palacio de Buckingham que ha proporcionado información al Daily Mail:

“La reina ha llorado la muerte de cada uno de sus corgis a lo largo de los años, pero la de Willow le ha afectado más que ninguna otra, probablemente porque era el último vínculo que le quedaba con sus padres y su infancia. Es el final de una era”.

Si bien la muerte de Willow no significa la desaparición absoluta de la raza corgi o de las mascotas dentro del Palacio, si representa un fuerte vacío ya que como explica la fuente él significaba sus últimos lazos con el pasado. A lo largo de su vida, la reina Isabel II ha tenido más de 30 corgis emparentados con Susan, por lo que esta pérdida solo llega a recordar que la decisión de la reina en 2015 por no continuar criando perros de esta raza fue una buena elección.

La última perrita de esta raza que vive con la reina es Whisper, sin embargo, ésta no proviene de Susan (su primera mascota), sino que se trata de un caso de adopción posterior a la muerte de su dueño original, el guardabosques de Sandringham. A los amigos de Whisper se suman dos dorgis, es decir una cruza entre corgi y teckel (comúnmente conocido como perro salchicha).

En aquél país es tanto el seguimiento, interés y afecto que se tiene a la familia real que de hecho el cronista de la realeza Brian Hoey, en su libro “Mascotas por designación real”, cuenta la alimentación, trato y estilo de vida que recibían estos animales al interior del Palacio de Buckingham, ¿qué tal?

Ya que muchos de nosotros no podemos darles ese trato, al menos podemos consentirlos en nuestra ausencia, para conocer algunas opciones que las mascotas aman, te recomiendo leer la siguiente nota:

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