Monumentos ‘vandalizados’ en México: un problema histórico

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Los acontecimientos ocurridos durante ésta última semana en la Ciudad de México en donde se vieron afectados algunos monumentos históricos, a raíz de la marcha feminista del viernes 16 de agosto, han destapado un tema de polémica que parece no encontrar fin. ¿Era necesario ‘vandalizar’ dichos monumentos? Algunos opinan que sí, que era lo que debía hacerse para visibilizar el creciente problema de violencia de género; otros, por el contrario, creen que “no eran formas”.

Aunque el Ángel de la Independencia es una de las insignias más características de nuestra ciudad, e incluso de todo el país, no ha sido el único monumento que se ha visto afectado en los últimos años.

Y no es necesaria una manifestación feminista para que esto ocurra; de hecho, los motivos pueden ser muy variables: desde una marcha multitudinaria hasta “por el simple gozo de hacerlo”.

En 2017, la Unidad de Grafiti de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), estimó que 7 de cada 10 monumentos y edificios históricos se encontraban ‘rayados’. De igual forma, aunque menos polemizadas, fachadas de mercados, plazas comerciales, casas y edificios de gobierno presentaban dichos inconvenientes.

Lo cierto es que cada año, cientos de monumentos históricos son maltratados en México. Entre las delegaciones más afectadas encontramos a Iztapalapa, Iztacalco, Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo.

Zonas más afectadas

Tal fue el caso de Doríforo y Discóbolo, las dos esculturas icónicas de la colonia Roma, que en junio de 2017 aparecieron pintadas con aerosol rosa en el área de los genitales, aparentando en ambos casos unos ‘calzones’. La Unidad de Grafiti lo calificó como una acción clara de rechazo a las partes íntimas masculinas o al desnudo en general.

Asimismo, el mayor impacto suele generarse dentro del primer cuadro de la ciudad y Paseo de la Reforma. En marzo de este año, Ricardo Jaral, director de Planeación y Preservación del Centro Histórico comentó para UNO TV que «hay poco más de nueve mil 500 grafitis en este momento en el Centro Histórico y lo peor es que, de manera indiscriminada, lo mismo están en inmuebles particulares que en inmuebles con alto valor patrimonial, muchos de ellos catalogados como inmuebles históricos«.

De acuerdo con el especialista, las calles más afectadas son Tacuba, Bolívar, 20 de noviembre y Pino Suárez, «pues diario aparece grafiti en el corazón de la capital del país».

Un punto clave en esta situación son los daños provocados por el paso de las marchas, ya que, de acuerdo con el experto, cuando se grafitean monumentos históricos no sólo se destinan millones de pesos para su restauración, sino que instituciones como el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Nacional de Bellas Artes
intervienen.

Los proyectos de restauración pueden durar meses; tal es el caso de El Caballito, escultura que repetidamente ha sido vandalizada, debido a los elementos con los que fue construido: mármol, piedra, bronce.

Aún rehabilitadas, estas esculturas y monumentos difícilmente vuelven a ser las mismas.

Simplemente en el Paseo de la Reforma, la principal avenida de la ciudad y símbolo nacional, todas las estatuas se encuentran vandalizadas; de igual forma, los monumentos históricos, como las estatuas de Colón y Cuauhtémoc, visten grafiti.

Esto sólo es es una muestra más de la destrucción inminente del espacio público en la Ciudad de México.