La mejor alumna de esta preparatoria mexicana tiene 96 años

La mejor alumna de esta preparatoria mexicana tiene 96 años

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Hay un dicho que cuenta “Nunca es tarde para comenzar” y Lupita Palacios García lo tomó en serio en el momento que tomó la decisión de inscribirse en la escuela preparatoria para retomar sus estudios. Lo hermoso de este caso es que Lupita es una mujer de 96 años, cuya curiosidad y ganas de aprender la llevaron a regresar a tomar clases y así cumplir uno de sus grandes anhelos.


Continuando su sueño

Fue en el año de 2015 cuando Lupita tuvo la iniciativa de aprender a leer y a escribir. Por esto se inscribió en la primaria y secundaria abierta. Cuando ella era pequeña, ya tenía el anhelo de estudiar. Sin embargo, la situación económica de su familia le impidió tener acceso a la educación. Su condición humilde la obligó a trabajar desde niña. Lupita es la mayor de cinco hermanos y no tuvo la oportunidad de mantenerse estudiando, siempre tuvo que ayudar en el hogar, en el aseo, en la cocina o al cuidado de los más pequeños de la casa. «Dejé mi tierra, pero no fue para pasear, me trajeron aquí a trabajar, ganaba 15 pesos al mes», recuerda. Lupita vive en la colonia popular Las Casitas Segunda Sección, al sur de Tuxtla Gutiérrez.

Hago la lucha lo mejor que puedo, así, gracias a Dios, aprendí a leer. En seis meses pasé mi sexto año. Ahora Lupita se siente feliz de poder leer lo que ella quiera. El mes pasado recibió su certificado, avalado por el Instituto Chiapaneco de Alfabetización para Adultos y Jóvenes, una de las instituciones que le ha proporcionado alternativas para su formación extramuros.

Luego de terminar su educación secundaria, Lupita decidió que quería continuar sus estudios de educación media superior en la Escuela Preparatoria número 2 del Estado de Chiapas; fue este 16 de abril cuando Lupita se puso su uniforme para asistir al acto a la bandera el primer día de clases.



La preparatoria

Este lunes por la mañana, la mujer llegó en un taxi a la Escuela Preparatoria Número II, acompañada de su hijo Enrique Vázquez, y se formó entre los jóvenes en el patio central para participar en los honores a la bandera.

Frente a todos los estudiantes, doña Lupita fue reconocida por el director de la preparatoria, Manuel Roque Rodríguez.
“A nosotros nos enorgullece tener a una persona de edad tan madura, que la verdad es sorprendente que la señora esté terminando sus estudios de educación básica y ahora quiera tener la iniciativa de estar en una escuela preparatoria”, subrayó el director.

Con la playera de la institución, Lupita explicó que no podrá asistir todos los días a la escuela porque debe cuidar a su nieta, quien tiene una discapacidad motriz, «sucede que mi hija, la mamá de la niña, trabaja y yo tengo que apoyar».
En su primer día de clases, Lupita tomó apuntes y pasó al frente del salón como parte de un ejercicio que pidió el maestro. Durante seis horas tomó clases de Física, Informática, Matemáticas, Inglés, Química, Taller de Redacción y Danza.

La oriunda de la comunidad Vicente Guerrero del municipio de Ocozocoautla fue bien recibida por sus compañeros de clases, entre los que se encuentra su nieta; tras ingresar al aula y ser presentada, los jóvenes le dieron un aplauso en forma de reconocimiento. “Estoy muy contenta, ahora ya estoy con todos mis compañeros que gracias a Dios me recibieron muy bien. Estoy muy contenta porque me hicieron sentir muy bien. Hace cuatro años ignoraba la lectura, no sabía escribir y leer, ahora ya escribo”, dijo doña Lupita.



El orgullo de la familia

Doña Lupita goza de una mente lúcida, se casó en dos ocasiones y tuvo seis hijos; ahora tiene el amor de siete nietecitos.
Uno de sus hijos, Enrique Vázquez Palacios, comenta que su madre sólo conocía los números, por haberse dedicado al comercio durante 30 años.

«Ella es una de las fundadoras del mercado «Cinco de mayo«, ahí aprendió los números debido a las ventas que realizaba», comenta Enrique. «Ahí conoció los pesos y los gramos, pero no sabía ni leer ni escribir».

Doña Guadalupe Palacios dejó de vender en el mercado y fueron sus hijos quienes la empezaron a motivar; esperan que concluya la preparatoria.

Enrique comenta que “es un orgullo para toda la familia”, ya que es un ejemplo para todos, porque siempre buscó la manera de continuar sus estudios. “Nos sentimos muy agradecidos con las autoridades de la Preparatoria 2 porque le dieron la oportunidad de venir a estudiar a esta institución por un día. Mi madre manifestó su deseo de continuar sus estudios, nosotros vamos a buscar la oportunidad para que ella siga en la Preparatoria”.

Lupita quiere estudiar la universidad, pero lamenta que aun cuando termine la carrera «no podrá servir», pues dice no tener el impulso de un joven profesionista. Pidió a los jóvenes que solo llegan a la escuela a «echar novio», que se preocupen por aprender y sacar buenas calificaciones porque «sus padres dejan de comer, con tal de que ellos estudien«.