Alorgasmia, ¿qué hace a esta fantasía tan polémica?

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A diferencia de lo que muchos conocen como anorgasmia, que son los problemas a los que alguien puede enfrentarse para tener un orgasmo, la alorgasmia no es otra cosa más que fantasear con otra persona durante el acto sexual con una pareja distinta. 

Estas fantasías pueden involucrar a personas desconocidas, famosos a los que se admira o incluso personas inventadas, como también pueden manifestarse con conocidos, compañeros de trabajo y amistades. 

Según los conocedores y estudiosos de la materia, el poder imaginativo de quien lo practica juega un papel importantísimo; mientras mayor sea la capacidad de imaginar, mayor y más fácil pudiera ser la excitación. Algo similar ocurre con la masturbación, no hay físicamente contacto con otra persona pero la fantasía hace que ocurra en la mente. La masturbación es, socialmente, hoy en día más aceptada que la alorgasmia, en palabras del psicoterapeuta Hugo Cantú. 

“Los seres humanos podemos comprendernos en tres diferentes esferas: la física, la simbólica y la fantasía (todos los procesos mentales de imágenes y cualquier factor sensorial que no esté pasando en el momento, pero sí dentro de la cabeza), aquí incluimos la imaginación y la creatividad, así como en la parte simbólica el significado que le damos a cada cosa”, explica el experto, quien asegura que la alorgasmia es un fenómeno natural. 

“En la dinámica sexual se involucran muchos factores simbólicos, químicos, físicos, biológicos, emocionales y mentales. La sexualidad, en el sentido estricto de la palabra, tiene como finalidad la reproducción, por lo que biológicamente existe una tendencia a la variación, a tener más de una pareja sexual, pues así se incrementan las posibilidades de perpetuar la especie y evitar la extinción. En el caso de la alorgasmia, la otra persona puede sentirse utilizada como un objeto cuando el deseo se proyecta en alguien más y no en ella, pero lo curioso es que es algo totalmente natural e incluso dentro de las mismas parejas se puede empezar a dar el juego de roles. Algo tan sencillo como el cambio de vestimenta o iluminación da una significación distinta, es decir una variación: y los seres humanos estamos diseñados para eso, lo que implica una estimulación diferente. Por ende, las fantasías pueden generarse de manera inconsciente”, agrega el especialista.

¿En una relación sentimental, la alorgasmia puede ser un indicador de que se acabó el amor? No necesariamente. Es posible fantasear con una persona por la que se siente atracción al momento de estar con otra, y esto puede ser consciente o inconsciente.

“Este tipo de fantasías pueden chocar con inseguridades, al haber el deseo de intercambiar a una pareja se podrían pensar cosas como «No soy suficiente», «No tengo las cualidades necesarias para que quiera estar conmigo», «Si desea a alguien más es porque no me ama». Y no.

“En una relación sexual, la dopamina, serotonina, endorfinas, entre otros neurotransmisores, están presentes, pero en un vínculo amoroso, la oxcitocina desarrolla un papel predominante. Prueba de ello: puede haber una relación sexual sin amor así como puede haber amor sin relación sexual”. 

Para quien lo practica, la alorgasmia es un juego de excitación únicamente. 

Además de ser más común de lo que parece, y por increíble que se lea, la alorgasmia puede enriquecer el acto y la relación de pareja. Claro, siempre siendo claros al respecto y utilizando este medio como una opción, no como algo compulsivo, ya que si se sale de control podría lastimar a la otra persona y a uno mismo, causando quizá inseguridades y complejos. No por nada, la alorgasmia es una de las fantasías más polémicas.

¿Es la alorgasmia patológica?

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) tiene un nombre para las fantasías patológicas: trastornos parafílicos. Y es importante recalcar que la alorgasmia no entra en esta categoría, pues no es una pulsión sexual angustiosa o incapacitante, no daña a terceros ni causa humillación o sufrimiento. 

Aunque, en la opinión de nuestro experto sí puede volverse patológico. 

“Cuando uno tiene la imposibilidad de tener contacto sexual y placentero, de tener una culminación, un orgasmo, sin la imaginación o sin recurrir a la alorgasmia como detonante sexual, cuando la necesidad o búsqueda de la fantasía es mayor a la que representa la realidad, se convierte en algo patológico”.

Hay que diferenciar lo que es fantasía de la obsesividad, ésta última es de naturaleza recurrente y crea dependencia. Cuando es esporádico, es alorgasmia (componente fantasioso); cuando se depende de ello, es patológico.

 “Aquí hay un elemento importante, cuando la realidad es muy fuerte o fastidiosa se recurre a la fantasía para poder sobrevivir: esto también es natural. Aquí puede entrar la fantasía sexual, y hay que poner atención a esto. Hay personas que recurren a la fantasía para que su mundo sea menos efímero, más especial. Esto no es del todo sano o recomendable”.

¿Alorgasmia = infidelidad?

Culturalmente, se cree que el amor implica pertenencia, por lo que a mayor compromiso de pareja menor deseo hacia alguien más. ¿Cierto? Esto es lo que opina el psicoterapeuta Hugo Cantú, y no necesariamente es un acierto, pues, como se mencionó anteriormente, los neurotransmisores juegan papeles distintos.

De acuerdo con él, la manera de resolver este dilema es empatizar con la pareja, respetar las fantasías y juegos que agradan a la otra persona. Hay que entender que no porque exista la fantasía, ésta se va a llevar a cabo. En la relación es mejor establecer bases y acuerdos, si dentro de ellos fantasear con alguien más es considerado infidelidad y a pesar de eso se hace, entonces sí, estamos hablando de un caso que necesita trabajarse; es considerado infidelidad si se lleva a cabo fuera de los límites de la imaginación.

¡Pero hay que hablarlo! “No porque un tema no se discuta o se silencie, ya no existe. Este tipo de acuerdos dependerán de la personalidad, flexibilidad y grado de compromiso de las partes involucradas”. 

La clave siempre será la pareja y la comunicación. 

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